Medieval

Aoki Sanbo y el Fude Verde. La Montaña Nunca Olvida

El daitengu giró su cuello en un espasmo avícola y lo miró. Algo parecido a la duda cruzó sus ojos. El titubeo dio una breve ventaja a Aoki, que blandió la lanza en un arco hasta la criatura, alcanzándola en el vientre. El tengu dio un graznido y el yamabushi apresado cayó al suelo liberado de sus garras.


Otra Dragonada. Capítulo 1.

La partida del gran héroe ¡Aquí está por fin mi dragonada! Ya tenía muchas ganas de mostraros una pequeña parte de aquello en lo que llevo meses trabajando. Como ya os hemos ido contando, Fast…



Instagram