Fantasía

Aoki Sanbo, el yamabushi. La Partida Mortal de Incienso. Cap.7 -Parte1-

Aunque a veces pudiera entrever el ímpetu de Ling Su tras la mirada de aquel hombre apergaminado, cada vez le costaba más recordar que Chen estaba ahí dentro. La posibilidad de que ella se quedara bajo la piel del anciano pescador para siempre cruzó por su cabeza, le encogió el estómago y le hizo pegar un respingo.
El viejo levantó la mirada hacia Aoki.
—¡Te estás quedando dormido, Sanbo!
Cómo había podido dudar de que Chen siguiera allí dentro.


Aoki Sanbo, el yamabushi. La Partida Mortal de Incienso

«—¡El libro! —gritó de nuevo Aoki.
El espíritu, ahora deforme y casi transparente, se le encaró a escasa distancia de su cara. Aoki permaneció quieto. No sabía qué podía hacerle aquella cosa, pero esperaba que el desconocido motivo por el que el Sojobo le había escogido para aquella misión sirviera para razonar con el espíritu. Todo eso, asumiendo que le quedara algo de lo que alguna vez le hizo persona.»


Aoki Sanbo y El Fude Verde. Las Estrellas Como Almohada

Su amiga miraba el vapor de la tetera con los ojos muy abiertos. Se levantó de un saltó y corrió a observar el charco. Las gotas de agua caían rápidas. Qiang no entendía el Agua, pero sí la mirada que Oishi le lanzó. Temblando puso las manos sobre la mesa y lo que le dijo la Madera muerta le heló la sangre.
Estaban aquí.


Aoki Sanbo y EL Fude Verde. Las Estrellas Como Almohada

Qiang recitó las primeras palabras del Sutra del Loto. Los ojos comenzaron a perder su parecido a labios finos y se deslizaron por el torbellino como buscando su sitio en la tormenta. Rostros indefinidos y después cuerpos, se formaban a su alrededor. Qiang los miró sin dejar de rezar. Eran almas antiguas que se recomponían.



Instagram