Relato: Lázaro

Buenos días!

Este año covid (el que empezó en marzo 2020 y aún no ha acabado) nos tiene un poco fuera de nosotras. ¿No os pasa que vivís post-poniendo cosas en una espera constante como si fuera a llegar un día en que todo vuelva a ser como antes por arte de magia? Pero lo cierto es que los trabajos están entreverados las relaciones sociales complicadas y la mente necesita más tiempo para todo.

Por ello Fast Fiction necesita un poco de tiempo, sus integrantes están acabado proyectos personales dedicados con los estudios y la escritura y muy pronto sabréis de todo ello ^^. De eso estamos seguras, por ello hemos decidido darnos unos meses para poder acabar estos proyectos. Por supuesto a nuestros patreon pondremos en stand by el perfil hasta que volváis a tener las lecturas semanales. Y a todos nuestros lectores muchas gracias por estar ahí y leernos cada semana. Teneis todo el contenido para poneros al día.

Y nos despedimos con una historia como no!

Esta vez tenemos de autor invitado a Pak Gallego nos trae un relato corto revisitando el clásico del lazarillo de Tormes de una manera… un tanto más «hambienta» . Pak es Frikipulo, como todas nosotras, y el editor de GMD GAMES y como le gusta dormir poco, ahora también escribe y nos ha cedido esta maravilla de relato. Nos encantaría saber cómo lo hace. ¡Pak cuentanos tu secreto! ¿Un giratiempos? ¿Un Delorean? Algo tienes que tener para hacer todo lo que haces. (secreto: el dice que la clave es madrugar, pero nosotras sabemos que eso «sólo» no funciona).

Con Lázaro nos decimos un hasta luego, muy pronto volveremos a leernos!! Y de nuevo, MUCHAS GRACIAS a todos.

Lázaro

Siendo yo niño, a padre se lo llevó el imperio.

Madre sirvió en las cocinas de las Zaros tras quedar viuda y tuve un hermano bastardo en esos años. Llegó el día en que tuvo que venderme como sirviente para poder sobrevivir,  sus últimas palabras fueron de amor y preocupación. Una vez más me recordó que nadie debía conocer mis habilidades si quería prosperar. 

Mi primer amo no fue bueno conmigo, fui sus ojos durante muchos viajes. En cada pueblo o ciudad conseguía comida, dinero y cobijo para sí, gracias a sus conocimientos. A mi me mató de hambre, me golpeó y se burló de mí. Dándome buenas lecciones de vida. Quizás habría muerto joven si no hubiera sido por esa gota de néctar rojo que le robaba diariamente.

Tras un tiempo mendigando empecé a trabajar para un clérigo. ¡Escapé del fuego y di en el relámpago! Mi salario era de una cebolla cada 4 días mientras él tenía un arcón lleno de comida vigilado día y noche. Primero pensé en robarle, pero luego decidí tomar algo de carne sin permiso, esperando que mi siguiente amo fuera mejor.

Fui a parar a Toledo, donde un caballero me reclutó como escudero. Era todo apariencia, así que tuve que cazar para ambos, el poco tiempo que estuvimos juntos . Sus acreedores le hicieron huir de la ciudad al poco de conocernos. Uno escapó vivo.

El fraile de la Merced me regaló mis primeros zapatos, que duraron solo ocho días de tanto caminar. En una de nuestras largas caminatas me cansé y me di un festín.

¿Sabéis lo que es un bulero? Mi siguiente amo se dedicaba a timar a pobres cristianos, pensaban que salvarían su alma pagándole a cambio de un papel con sello. No me gustó como persona y su carne no tenía ni pizca de sabor de iglesia. Sus ahorros sí que me vinieron bien mientras duraron. 

Luego vino un pintor de pandero, el instrumento. Tenía arte, pero tampoco resultó ser bueno conmigo. Un domingo que me llevó a la iglesia consagré su cuerpo y como me había vuelto a quedar solo,  me ofrecí al capellán. Este requería mis ganancias de los días laborables, pero las del fin de semana fueron para mí. En solo 4 años tuve ahorrado suficiente para comprar buena ropa vieja, así que volví a manducar iglesia y a otra cosa.

Probé la vida de alguacil, acabar con los malvados parecía una buena forma de ganarse el jornal, pero una noche me atacaron a palos y pedradas. Demasiado peligrosa para mi gusto. Además, la carne de los malhechores sabía a bulero.

El oficio de pregonero me gustó. Igual ayudaba a vender vinos a los comerciantes, que encontraba a los dueños de objetos perdidos o culpaba a algún pobre incauto de los asesinatos de la bestia

Hace unos días me casé con una de las criadas del arcipreste de San Salvador, la gente habla sobre la infidelidad en nuestra relación, poco sospechan que a mí lo que realmente me gusta es el sabor a clero.

Liked it? Take a second to support fastfictionpenny on Patreon!

Sé el primero en comentar en «Relato: Lázaro»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Instagram